23 de Julio de 2021
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Actualidad 02 de Junio de 2021

¿La comida “natural” es buena para el medio ambiente?

Ahora el mundo está en una tendencia de comer todo con la etiqueta “natural”, pero se ignoran otros puntos importantes, como por ejemplo, pensar si estos productos “naturales” son buenos para el medio ambiente.

Actualidad 02 de Junio de 2021

¿La comida “natural” es buena para el medio ambiente?

Ahora el mundo está en una tendencia de comer todo con la etiqueta “natural”, pero se ignoran otros puntos importantes, como por ejemplo, pensar si estos productos “naturales” son buenos para el medio ambiente.

Montevideo – TodoElCampo – ¿La comida “natural” es buena para el medio ambiente? Un artículo escrito en Wired da un punto de vista sobre cuál es el impacto de la agricultura tradicional en el medio ambiente.

La escritora Emma Marris observó las etiquetas en los paquetes de los alimentos y vio que había maní con la insignia libre de organismo genéticamente modificado, “Certificado no OGM”, decía, y comentó que “la certificación para ese tipo de producto debió ser bastante difícil, dado que no hay maní modificado genéticamente en el mercado”.

Marris es una escritora estadounidense de 42 años cuya obra no se centra en la ficción sino en temas de ecología y naturaleza. Sus artículos han aparecido en National Geographic, New York Times, Nature y varias publicaciones más.

En su artículo en Wired, publicación estadounidense centrada en temas que hacen tendencia, la escritora pone en duda ese tipo de etiquetas explicando que, como ahora el mundo está en una tendencia de comer todo “natural”, se ignoran otros puntos importantes. Como pensar si estos productos “naturales” son buenos para el medio ambiente.

“Al revisar otros artículos en mi despensa me di cuenta (que la información en las etiquetas) no me dice mucho sobre el impacto climático que tiene (lo que consumo). Solo que no se usan combustibles fósiles, ya que no se importó desde México, pero nada más. Las etiquetas no me garantizan que los alimentos se cultivaron de una manera pensada para el medio ambiente”, sentenció.

CUESTIÓN DE CULTURA.

Y es que cuando se quiere desarrollar tierra para cultivar, inevitablemente se debe afectar la biodiversidad o, en el caso contrario, en donde se deba usar menos territorio, se requiere utilizar fertilizantes y plaguicidas.

Lo paradójico es que “los consumidores estadounidenses pagarán 1,16 dólares más por un paquete de café orgánico, pero no pagarán por una etiqueta de ‘huella de carbono’. La cual señalaría la realidad del impacto ambiental que tiene el producto”, escribió Emma Marris.

El cambio climático es un fenómeno que está afectando la manera en que se produce la comida, por eso Marris, tras visitar establecimientos agropecuarios de Estados Unidos, se dio cuenta que hay productores que buscan cultivos resistentes al calor o a la sequía.

Además, luego de una conversación con la genetista Pamela Ronald

 

Marris, después de hablar con la genetista y profesora de la Universidad de California, Pamela Ronald, se dio cuenta que hay variedades de cultivos resistentes a las inundaciones y, otros cultivos que pueden “enfriar” el planeta.

“Hay estudios donde quieren implementar un trigo que no requiere suelo para dar frutos, este proceso ayudaría a reducir las emisiones de carbono. También hay estudios donde quieren desarrollar cereales que puedan producir su propio nitrógeno haciendo que no sea necesario el uso de fertilizantes en las plantas”, escribió.

Técnicas de mejoramiento como la transgénesis o la edición genética con Crispr dan luces a los agricultores para enfrentar el cambio climático. “El potencial es enorme. Además de la sequía y la tolerancia al calor, los cultivos podrían modificarse para aumentar los rendimientos” y así reducir huellas agrícolas.

AGRICULTURA PENSADA PARA MITIGAR EL CAMBIO CLIMÁTICO

La agricultura regenerativa es una nueva manera de ver la siembra de cultivos. El objetivo principal de este proceso es almacenar carbono en el suelo, lo cual tendría dos beneficios: se toma el dióxido de carbono de la atmósfera y ese mismo carbono almacenado aportaría a la nutrición del suelo.

“Esto significa que los agricultores tendría que mantener el suelo lo más cubierto y quieto posible reduciendo o eliminando la labranza, el arado, el rastrilleo o la batida de suelo. Para esto usan cultivos como el trébol para mantener el suelo cubierto y agregar nutrientes. También usan abonos y siembran cultivos perennes en lugar de anuales e incorporan residuos de vegetación carbonizada en el suelo”.

Todo lo anterior, afirma Marris, podría cambiar el ecosistema del suelo y sus propiedades físicas para sostener humedad, nutrientes y carbono.

Si estos enfoques se vuelven comunes, las etiquetas simplemente desaparecerían, porque los incentivos y las regulaciones garantizarían que toda la agricultura podrá producir alimentos inocuos y saludables mientras simultáneamente se estaría mejorando el medio ambiente.

Artículo de Agro-Bío – Asociación de Biotecnología Vegetal Agrícola con adaptaciones para TodoElCampo.

Foto Agro-Bío.

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