07 de Diciembre de 2019
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Política 22 de Octubre de 2019

Patoteros del Poder

Tenemos instituciones públicas -que se deben a todos los uruguayos-, que están actuando orgánicamente al compás del dictamen y las necesidades de la “fuerza política”; sí, del Frente Amplio.

Política 22 de Octubre de 2019

Patoteros del Poder

Tenemos instituciones públicas -que se deben a todos los uruguayos-, que están actuando orgánicamente al compás del dictamen y las necesidades de la “fuerza política”; sí, del Frente Amplio.

Jorge Larrañaga – Montevideo – TodoElCampo – El proceso de iniciativa popular Vivir Sin Miedo está bajo ataque del Frente Amplio -algo esperable porque cuestiona una de sus mayores falencias, la falta de respuestas en materia de seguridad-, pero también, bajo ataque de instituciones públicas que deberían actuar regidas por los códigos de neutralidad y decoro republicano y no por los designios frentistas.

El Frente Amplio, la izquierda en general, han construido a lo largo de décadas un aparato cultural en paralelo a la construcción política.

Ese aparato cultural suele asistir al aparato político actuando en sintonía y coadyuvando a generar una hegemonía mediante un culto al pensamiento único, erigiéndose en jueces de lo moral y políticamente correcto.

Y ese mismo aparato ha colonizado a muchas instituciones públicas, las que han sufrido una suerte de secuestro ideológico y que hoy pasan a actuar como agencias satélites de un proyecto político.

Tenemos instituciones públicas -que se deben a todos los uruguayos-, que están actuando orgánicamente al compás del dictamen y las necesidades de la “fuerza política”; sí, del Frente Amplio.

Se ha desatado un ataque cuyo principal arsenal son los prejuicios y los falsos “cucos” importados y no los argumentos. Se usan palabras, pero se reniega de los hechos.

Véase. Si Jorge Larrañaga propone allanamientos nocturnos está mal. Esas son las palabras, los prejuicios.

Pero los hechos son estos: Vázquez en 2006 en el Proyecto de Ley de Procedimiento Policial, también los incluía. Mujica los propuso, Bonomi, los propuso, y una cantidad de dirigentes de todas las orientaciones han mostrado su conformidad con la propuesta. Son permitidos en casi todo el mundo, solo Portugal tiene una prohibición similar a la de nuestra Constitución.

Entonces, ¿están mal los allanamientos nocturnos o quién los plantea?

Si Jorge Larrañaga propone usar militares con funciones policiales está mal y es “peligroso”. Esas son las palabras, los prejuicios.

Los hechos son: en 2011 el Poder Ejecutivo dictó el Decreto 212/2011 y pasó efectivos del Ministerio de Defensa al Ministerio del Interior, es decir militares a policías. En 2018 se aprobó, por iniciativa del gobierno la ley 19.677 por la cual se habilita a todas las Fuerzas Armadas a cumplir funciones policiales en 20 km de una zona de frontera que se crea. Dicho sea de paso, el gobierno con total desfachatez no reglamenta la ley para no darnos la razón, usar militares en funciones de policía.

Entonces, si lo hace el Frente Amplio no pasa nada, si lo hacemos nosotros es “militarizar” la seguridad y prácticamente nos convierten en fascistas. Esas son las palabras, los prejuicios. Si lo hacen ellos tiene un significado, si lo hacemos nosotros, otro. Esa duplicidad de criterio es hija de los prejuicios.

Cuando se constata que la sociedad de detractores – fuerza política y agencias satélites- construyen su contracampaña desde el campo de prejuicios, queda en evidencia que se están utilizando  -con abuso- a las instituciones públicas, que tienen que tener vocación universal, al servicio de una postura sesgada y partidista. Los mismos argumentos, los mismos clichés, los mismos eslóganes vacíos son repetidos al unísono por las instituciones de la “contracampaña”, careciendo totalmente de ideas y pretendiendo tapar la realidad con melodías, suspensiones de exámenes e intervenciones en edificios públicos.

Con ello queda claro que el elenco cultural y político del Frente Amplio, puesto en jaque por Vivir Sin Miedo que se muestra desafiante del discurso de lo “políticamente correcto”, que ha vencido los verticalazos cupulares, no han dudado en hacer jugar a esas instituciones copadas por la ideología y los prejuicios.

La tríada, gobierno, fuerza política y agencias satélites, ataca a la reforma y a quienes la impulsamos, poniendo en funcionamiento al aparato para que nadie “se salga” del pensamiento único.

Instituciones como la Universidad de la República, que deberían inspirarse en un espíritu crítico, científico y riguroso, pasan a actuar como delegados de lujo de una postura partidista.

La Institución de Derechos Humanos, emitiendo no uno sino dos pronunciamientos sin fundamentos contra la reforma.

Facultades con intervenciones, colocando figuras de militares en sus puertas, otras Facultades suspendiendo clases y exámenes para que los estudiantes puedan ir a la marcha contra la reforma, o Facultades como la de Psicología que dice que la reforma ‘no es la forma’ para resolver la problemática de seguridad pública. (Se ve que la Facultad de Psicología se suma a los que son expertos en lo que no sirve, sería notable dijera cuál es la forma, y que se lo dijera también al gobierno). Incluso dice en una reciente Resolución que la reforma “propone medidas que ponen en riesgo la vida plena de las y los habitantes del país, produciendo condiciones represivas que generan violencia, temor y sufrimiento mental”. Sufrimiento mental… Sin palabras. No tienen pudor frente al disparate.

¿Y si hablamos del riesgo a la vida plena, a la violencia, y al temor que miles y miles de uruguayos en todo el país viven por culpa de los delincuentes?

La utilización abusiva de esa colonización cultural e ideológica al servicio partidista ha lastimado principios muy importantes para conservar la calidad de la convivencia.

Uno de los daños ha sido sobre las instituciones educativas públicas. Es escandaloso que ellas oficialicen una posición, que abandonen la neutralidad, atacando al principio de laicidad.

Lo hemos dicho y lo reiteramos, nos parece ética, moral y republicanamente cuestionable que se utilicen instituciones públicas para favorecer una posición política partidista.

Es inaceptable que se use -abuse- de la cosa pública, -la res pública-, como si fuera propia de un partido u organización; cuando vemos esa apropiación, hay que escandalizarse.

Porque son instituciones de todos y para todos, y cuando se elige una posición, se excluye a los otros. Las instituciones no son ni siquiera de una mayoría, siguen siendo de todos. No tienen derecho los que son coyuntural mayoría a excluir a otros. Eso pasa en algunas Facultades que hacen campaña. ¿Y los que tienen otra posición? Más aún, si no hubiera ningún estudiante, ningún profesor, ningún gremialista a favor de una posición, eso tampoco le da derecho a nadie a apropiarse de la Institución embanderándola con una postura determinada.

Si mañana nos dijera una institución pública que nosotros pusiéramos carteles, o interviniéramos, no lo haríamos. Porque respetamos lo que las autoridades de la Universidad y de algunas Facultades no respetan, respetamos al otro.

Lo que resulta claro a la luz de todos estos episodios, es que el país no soporta más la tutela cultural que ha pretendido llevar adelante el Frente Amplio y sus “agencias colaboradoras”, ni se soporta más que se abuse de lo que es de todos, que “unos” se apropien del “todos”. Por eso el 27 de octubre, también se plebiscita sobre un modelo de relaciones donde el ciudadano podrá decir que ya no quiere que unos supuestos iluminados le digan qué pensar y qué hacer; el 27 de octubre, también se vota contra la cultura del abuso.

El 27 de octubre es el día de la rebeldía de la gente.

El 27 votamos Sí a la reforma.

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