03 de Diciembre de 2020
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Actualidad 29 de Octubre de 2020

Nuevo presupuesto de INIA afectaría su investigación y gobernanza

Consultado sobre cuánto aporta cada sector, dijo que eso depende de la actividad económica de cada uno, aunque “no necesariamente” hay una correlación entre lo que se aporta y lo que se destina a trabajar en cada sector.

Actualidad 29 de Octubre de 2020

Nuevo presupuesto de INIA afectaría su investigación y gobernanza

Consultado sobre cuánto aporta cada sector, dijo que eso depende de la actividad económica de cada uno, aunque “no necesariamente” hay una correlación entre lo que se aporta y lo que se destina a trabajar en cada sector.

Hébert Dell’Onte – Montevideo – TodoElCampo – Según el gerente de Innovación y Comunicación del INIA Miguel Sierra, las modificaciones que genera la Ley de Presupuesto – en discusión en el Senado – va a afectar la investigación y la gobernanza, en un momento histórico en el cual “el agro el que está llamado a ser un actor principal” en la recuperación económica.

Hasta ahora el INIA “se financiaba a través del sector privado por una tasa adicional del Imeba (Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios) del 4 por mil y el Poder Ejecutivo debía aportar lo mismo como mínimo”, pero el proyecto de Ley de Presupuesto que está en el Senado plantea una modificación según la cual el Ejecutivo “aportará ese monto como máximo, quedando a discreción del Ejecutivo aportar desde 0 hasta la cifra que corresponda al sector privado”. Además, “en este período se estableció un monto fijo de $ 600 millones y este es el segundo aspecto, que viene congelado desde 2015 que con la inflación y otras variables se ha ido desvalorizando en el tiempo”, explicó.

Agregó que el INIA tiene “tres agendas de investigación”: una, “es la agenda competitiva sobre los temas que tienen incidencia en la competitividad del sector privado, vinculada a tecnología agropecuaria. Otra la agenda de los bienes públicos que incluyen temas vinculados a la sostenibilidad, la agroecología, la contribución a políticas públicas como la ley de uso y manejo de suelos. Así como atender a sectores que quizás no aporten dinero o aporten muy poco al instituto, pero son relevantes en términos sociales, alimentarios, de salud y desarrollo territorial equilibrado del país”.

Y tercero, “la agenda de anticipación, porque un instituto de investigación como INIA se tiene que anticipar a los problemas, debe tener ‘antenas tecnológicas’ y estar muy conectado al mundo para ver las cosas que se nos vienen desde la investigación, desde el mundo privado, proveniente de la normativa de los mercados a los que queremos exportar, detectando esto con anticipación tenemos que generar las condiciones para que el sector uruguayo esté en condiciones de darles respuesta y competir”, manifestó.

En su dinámica de trabajo y en su agenda de investigación el instituto combina las tres agendas: una agenda competitiva con el sector privado, una agenda de bien público sobre todo con el Poder Ejecutivo del momento y con sectores que se considera contribuyen al bien público, y una agenda de anticipación”, resumió Sierra.

NO HAY UNA CORRELACIÓN ENTRE LOS APORTES Y LO DESTINADO A CADA SECTOR.

Consultado sobre cuánto aporta cada sector, dijo que eso depende de la actividad económica de cada uno, aunque “no necesariamente” hay una correlación entre lo que se aporta y lo que se destina a trabajar en cada sector. “O sea, que se recibe un monto de dinero de cada sector, se trata de respetar a todos los sectores y que los investigadores contemplen los problemas fundamentales de cada uno, pero no necesariamente es lineal, no se aporta a cada sector el grado de investigación según su aporte económico. Acá hay un proceso de planificación estratégica institucional donde se valoran los problemas más relevantes en los diferentes sistemas de producción de país (agrícola-ganadero, ganadero extensivo, vegetal intensivo, vegetal extensivo, arroz, forestal, lechero). Igualmente, se abordan temas transversales tales como: agroecología, las tecnologías de la información y la comunicación vinculadas al agro (ciencia de datos, Big data, agricultura y ganadería de precisión), la transferencia de tecnología (INIA tienen por mandato legal articular una efectiva transferencia de tecnología con el sector público y privado) y la contribución a las políticas públicas.

“Por tanto, la agenda de investigación del INIA es una síntesis de ese proceso social, complejo y plural que analiza los problemas de los diferentes sistemas de producción y los temas relevantes. Contemplando problemas vinculados a la competitividad, problemas vinculados a los bienes públicos y problemas u oportunidades que hay que anticiparse”.

Respecto a los salarios, estos van desde los 35.000 que es el ingreso más bajo, hasta los 283.000 del actual director Nacional interino.

PLAN ESTRATÉGICO INSTITUCIONAL.

Cada 5 años el INIA elabora el Plan Estratégico Institucional, el último fue para el período 2016 a 2020, en el cual participaron unos 350 actores externos a INIA.

Serra dijo que ese plan “se realiza a través de talleres por sistemas y se fija la agenda de investigación que pasa por Junta Directiva y se aprueba con el Ministerio. Hasta ahora esa agenda se ha validado con alta participación de privados, públicos y actores científicos. Esa agenda contempla todos los sectores, sus prioridades y queda consensuado entre todos”, destacó. Ese es el funcionamiento que INIA siempre ha tenido para establecer su accionar.

El INIA ha de ser “el instituto con la mayor participación de gente en la definición de su estrategia, con participantes externos e internos que superan las 500 personas”, destacó.

MENORES INGRESOS AFECTA LA INVESTIGACIÓN Y LA GOBERNANZA DEL INIA.

Consultado sobre cómo un menor aporte del Poder Ejecutivo puede afectar el funcionamiento de INIA, Sierra dijo que el presupuesto de la institución es de unos U$S 40 millones, de los cuales y por ley el 10 % se tiene que destinar a las FPTA (Fondos de Promoción de Tecnología Agropecuaria) y lo que queda se distribuye un 60 % en capital humano, lo cual “es una cifra razonable comparativamente con otros institutos similares en la región; el 10 % se dedica a las inversiones y el 30 % a proyectos de investigación y gastos operativos.

Dentro del 10 % de los FPTA, el 30 % se destina a los fondos Innovagro en los que participan otras instituciones como ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación) sobre distintas temáticas: inocuidad alimentaria, innovación, salud animal, etc., de donde también participa en los diversos proyectos la comunidad de investigación que trasciende al INIA.

“Por lo tanto, este recorte afectaría todas estas dimensiones” y como se tratará de mantener el staff, “se va a afectar la inversión y la capacidad de destinar dinero a la investigación y el trabajo en red con otros actores que son una palanca de desarrollo para el país”, subrayó.

El funcionario reflexionó que Uruguay va tener una salida de crisis que va a ser “dura” y por eso “precisamos un sector que aporte, que genere riqueza, y el agro está llamado a ser un actor principal, pero tiene que ser necesariamente incorporando ciencia, tecnología e innovación de forma sostenible, y nos parece que tocar esta palanca de desarrollo para salir de esta situación no es lo más adecuado. Entendemos la situación que está atravesando el país, por tanto, estamos en negociaciones y buscando el punto más razonable para todos”, reflexionó.

En cuanto a que sectores se pueden ver afectados en caso de reducir las investigaciones, Sierra dijo que “dependerá de cuando se elabore el nuevo Plan Estratégico”.

No obstante, podría haber cambios en la gobernanza del INIA. “La Federación Rural emitió un comunicado dando a entender que si cambia la financiación y el sector privado aporta más que el Estado, querrían tener más peso en la toma de decisiones”. Es un tema en el que tampoco es adecuado adelantarse porque todo “está en proceso de discusión”, sin embargo, advirtió que “es uno de los riesgos y cambiar el peso de los privados, con más protagonismo en la gobernanza, pueden desbalancear los tres componentes de trabajo del INIA y, tal vez, dar prioridad a lo competitivo” por encima del bien público y la anticipación que “podrían perder peso”. (En base artículo de La Mañana con adaptaciones para TodoElCampo).

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