24 de Agosto de 2019
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Ovinos 24 de Junio de 2019

Las redes sociales, un instrumento para denunciar el ataque de perros y delitos de abigeato

La denuncia ante la policía es necesaria, pero los productores sienten que es un mero trámite legal que queda en los registros del Ministerio del Interior y solo sirve para ensanchar los números de las estadísticas que no sirven para nada, y no solucionan nada.

Ovinos 24 de Junio de 2019

Las redes sociales, un instrumento para denunciar el ataque de perros y delitos de abigeato

La denuncia ante la policía es necesaria, pero los productores sienten que es un mero trámite legal que queda en los registros del Ministerio del Interior y solo sirve para ensanchar los números de las estadísticas que no sirven para nada, y no solucionan nada.

Hébert Dell’Onte Larrosa – Montevideo – TodoElCampo – El abigeato y el ataque de perros son frecuentes en todo el país. Las redes sociales, Twitter y Facebook principalmente, son herramientas de difusión permanente. Los productores y el personal que trabaja en distintos establecimientos las usan para denunciar cada vez que el ser humano, un perro o una jauría causan destrozos en ovinos o vacunos. También hacen la denuncia ante la policía de la zona, pero todos sienten que la única forma de encausar el sentimiento de impotencia y de descargar la rabia e indignación, es a través de las redes sociales.

Y está bien que lo hagan. La denuncia pública es necesaria, que se entere la mayor cantidad de productores, autoridades, periodistas y medios de comunicación para que la difusión del hecho se repique una y otra vez, y llegue a cuantas personas sean posible.

La denuncia ante la policía es necesaria, pero los productores sienten que es un mero trámite legal que queda en los registros del Ministerio del Interior y solo sirve para ensanchar los números de las estadísticas que no sirven para nada, y no solucionan nada.

Tengamos presente que si ante la ola creciente de homicidios, rapiñas y hurtos las autoridades del Ministerio del Interior insisten en decir que la seguridad ha mejorado, ¿por qué deberíamos esperar que digan algo distinto sobre el delito del abigeato o el accionar de los perros?

UN PANORAMA DESALENTADOR.

El sábado de noche, sobre el Km.94 de la ruta 8, a 14 Kms. de Solís de Mataojo, el predio de la familia Cardozo sufrió el ataque de perros que afectó su producción ovina.

El técnico agropecuario Esteban Báez escribió en Twitter que “entre el abigeato y daños por perros el panorama del rubro ovino para el productor es desalentador”.

“Se puede buscar alternativas para contrarrestar los ataques, pero si no generamos conciencia y tenencia responsable de perros el trabajo queda a medias”, enfatizó.

NO QUISE QUE MURIERA ASÍ.

Rosana Quintana publicó las fotografías y escribió en Facebook sobre su impotencia ante el ataque a los ovinos, especialmente se refirió a una que por su fidelidad productiva brindándoles mellizos, no quiso venderla y se la quedó para que muriera en el campo para el que había producido.

“¿Qué puede uno decir en estos momentos, que se siente ir al campo y encontrar algunas ovejas así?”, se preguntó.

“Una de  ellas la crié desde pequeña, era viejita, dio muchas veces mellizos y no quise que la vendieran; quería que muriera en el campo, pero no así”, contó.

“Impotencia, rabia, todos los años lo mismo, hay que cambiarlas de potrero porque siempre cerca de casa pasa esto, ¿denunciar?, no,  la policía viene con su mejor intención, pregunta recorre vecinos y por lo general nadie sabe nada, si los encontramos (a los perros) en el campo, ya ha pasado, se les avisa, los encierran unos días y luego otra vez a la calle; ver de quién son es muy complicado”, se quejó expresando en esa frase el sentir mayoritario de quienes han pasado por situaciones de ese tipo.

El ataque fue de noche (por el sábado de noche), “la culpa no es del o los perros, es del dueño o dueña que los tienen sueltos y comen cada tanto, el tener perros responsablemente es de pocos, y muchas veces, después que pasa, justo, justo en ese momento los encierran”.

“Yo creo que si amas a tus perros los cuidas” y “sino (los amas) no tengas (perros)”. “Siempre hay un límite, el del respeto hacia la propiedad del otro”.

Las ovejas “aún estaban agonizando, hubo que matarlas; otras magulladas, y a otras dándole antibióticos intentado ver si se salvan”, finalizó.

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