25 de abril de 2017
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Javier García 10 de noviembre de 2015

Vázquez vs. Vázquez

"El presidente está cada vez más solo y soberbio y se altera cada vez más seguido. Vive enojado con el Partido Nacional. Se ha 'kirchnerizado'. Lo ofusca la baja en su popularidad y se aísla".

Javier García/Montevideo/TodoElCampo – Vivimos en democracia y elegimos autoridades cada cinco años con partidos políticos libres. El gobierno del Frente Amplio es legítimo, como sus mayorías.

Todo esto es el origen. Sin embargo está claro a esta altura que el gobierno tiene prácticas que no tienen legitimidad democrática, si por esto se entiende que la vida del país es mucho más amplia que los límites del Plenario del Frente Amplio (como ejemplo nos fuimos del TISA por el Plenario del FA, no por el gobierno). En Uruguay además de frenteamplistas hay blancos, colorados, independientes populares y mucha gente sin partido. Representamos a medio país a pesar de que el oficialismo actúe con pensamiento monopólico. Eso no solo no es legítimo sino antidemocrático.

Los principales dirigentes del FA, empezando por Vázquez, le tienen alergia al pensamiento diferente, les molesta el pluralismo. Les molesta el Poder Judicial cuando lauda en contra de sus intereses, les molesta la Corte Electoral si dice que en Venezuela no hay garantías y también el Tribunal de Cuentas que impide que se compre un avión para el presidente a un amigo del presidente. Por eso no les da un peso en el Presupuesto.

Les da alergia que incluso haya de los suyos que discrepen, porque ahí también los altera lo diferente. Escuchan solo su voz. Todos tienen que decir que la educación está maravillosa y obviamente, al decir de la inefable ministra Muñoz, que no está en crisis.

Para el FA, Bonomi es el campeón Mundial de la seguridad pública. El detalle de que bajo su mandato las rapiñas hayan aumentado 60% no parece decir nada de su gestión y los homicidios cambian de carátula pero no bajan. Ahora dejaron de ser “ajustes de cuentas” para en la nueva nomenclatura ser “disputas entre delincuentes”. El ministerio del Interior se ha transformado en una agencia de publicidad donde no destaca su eficacia pero si su ingenio.

El presidente está cada vez más solo y soberbio y se altera cada vez más seguido. Vive enojado con el Partido Nacional. Se ha “kirchnerizado”. Lo ofusca la baja en su popularidad y se aísla. Empezó una dinámica peligrosa, la de dirigir el ataque político al Partido Nacional. Esa fórmula de burlarse de los opositores y de agraviar ya la usó Cristina Kirchner, y así le va a ir en pocos días. Vázquez cometió la imprudencia de meterse en la campaña argentina apoyando a Scioli y advertido del error luego de la primera vuelta llamó a Macri, que no lo atendió “porque estaba en una reunión”. Lo ignoró como respuesta a su apoyo al peronismo. El problema para Uruguay es que en pocos días puede ser presidente argentino. Un papelón. Vázquez está desconectado de la gente, viaja al exterior pero abandonó hace meses el contacto con los uruguayos. No sale de gira, no se lo ve. Teme la crítica popular y para peor cada vez que viaja, Mujica le organiza una contragira para competirle en la atención de los medios. Como si fuera poco, Maduro le tomó el pelo. Cobró la plata del petróleo pero no paga los alimentos uruguayos como se comprometió. Las empresas lácteas confiaron en la negociación de Vázquez con el venezolano y ven que éste lo embromó No se reúne con el Poder Judicial, lo emplazó el plenario del FA, ataca mal a la oposición, mete la pata apoyando a Scioli y lo embroma Maduro. Y la economía complicada. El presidente nos preocupa y todavía falta mucho.

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