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Actualidad 28 de Junio de 2013

Transgénicos , abejas y consecuencias en el comercio.

Christophe Lhéritier: En transgénicos el balance sigue siendo desfavorable para el bolsillo del apicultor uruguayo.

Actualidad 28 de Junio de 2013

Transgénicos , abejas y consecuencias en el comercio.

Christophe Lhéritier: En transgénicos el balance sigue siendo desfavorable para el bolsillo del apicultor uruguayo.

Christophe Lhéritier/TodoElCampo – Mucho se habla sobre la conveniencia o no de permitir el cultivo de transgénicos en el mundo.  Algunos son defensores acérrimos y otros detractores fanáticos. En lo que concierne la apicultura, como en muchos órdenes de la vida, no todo es blanco o negro y hay cantidad de matices en lo que refiere a la convivencia con plantas genéticamente modificadas.

En Uruguay, el principal transgénico plantado es soja. La soja suma en la agropecuaria uruguaya ya que ninguna de las demás producciones principales se vio afectada en calidad y volumen con su evolución.

Unos cuantos años atrás apareció y fue un desastre para los apicultores. Los insecticidas mataron miles de colmenas, y lo peor era que no aportaba néctar. Departamentos como Soriano y Río Negro  vieron reducir la cantidad de apicultores, de colmenas y rendimiento de producción de miel por este cultivo y aún perdura.

Entonces se pedía eliminar los transgénicos y al avanzar drásticamente el área cultivada en todo el país , parecía que iba a ser el fin de la apicultura en Uruguay. 

Pero en los últimos dos años se dan varios hechos que permiten una convivencia fructífera: rotación obligatoria de cultivos , diálogo más fluido entre ingenieros y apicultores para saber cuándo se aplican plaguicidas, investigación del Inia para saber cuáles variedades son mejores productoras de néctar, nuevos eventos que reducen mucho el uso de plaguicidas, etc. Además el apicultor se refugió en los montes naturales y empezó a perseguir el Eucalyptus.

Esto frenó la hecatombe aunque  por otras razones la apicultura está estancada y funcionando al mínimo (costos exageradamente altos, márgenes de ganancia ínfimos, problemas climáticos, sanitarios, y falta de mano de obra). Hoy la producción de miel se beneficia moderadamente de la soja.

Ahora viene otro aspecto bastante complicado en lo que refiere a la convivencia de transgénicos y miel: el aspecto “calidad”.

Sabido es que la Unión Europea es muy estricta en cuanto a lo que importa. Todo es analizado varias veces por laboratorios ultra sofisticados. Unos años atrás saltó el problema de transgénicos en la miel en Europa, concretamente la presencia de polen de maíz MON810.

Si bien el maíz MON810 está aprobado en la UE, el polen de esta planta no lo está porque su creador no lo solicitó (no se vende polen de maíz, por lo tanto era innecesario). En Uruguay se planta en forma moderada maíz, pero está bien repartido en todo el territorio. Por eso es frecuente detectar estas partículas, en forma no cuantificable (pero seguramente por debajo del 1%, pues menos de eso es el contenido de pólenes en la miel). La miel que llega a Europa conteniendo transgénicos no aprobados, es rechazada y devuelta al país de origen. 

Para peor, el polen no se distribuye uniformemente en los tambores (ni siquiera en una muestra de 1 kg), los muestreos son irrepetibles y los análisis pueden  dar resultados diferentes. Por lo tanto el riesgo es enorme  y por ello los países que tienen transgénicos evitan vender miel a la UE.

Argentina y Uruguay por ejemplo pasaron del 80% tradicional a solo un 20%. Ya hay casos de devolución de contenedores por esta causa.

Al existir solo dos grandes mercados capaces de absorber volúmenes importantes como los de Uruguay, el espectro de mercados se reduce drásticamente y peligrosamente. Hoy la opción principal son los EEUU. Este mercado tiene un comportamiento irregular con momentos de muy poca demanda lo cual redunda en oscilaciones importantes de precios.

Otra consecuencia nefasta de los cultivos de transgénicos es la pérdida casi total de la producción de miel orgánica, en la cual no se tolera ninguna presencia de transgénicos. Este tipo de producción aportaba un sobreprecio interesante (entre 10 y 15 %). Teniendo en cuenta que Uruguay está irremediablemente atado al Mercosur, no hay posibilidades de conseguir rebajas de aranceles mediante acuerdos con países o bloques individualmente y por ese lado obtener bonificaciones en los precios.

Chile y México tienen la ventaja de tener rebajas de aranceles y eso redunda en mejores precios y rentabilidad para el productor (0 y 8 % respectivamente contra 17,3 % del Mercosur).  Claramente el balance sigue siendo desfavorable para el bolsillo del apicultor uruguayo en lo que refiere a los transgénicos.

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