22 de Octubre de 2017
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Actualidad 20 de Junio de 2016

Todos deberíamos conocer las virtudes de los productos que nos dan las abejas

"El esfuerzo para intentar el cambio en la consideración de los productos de la colmena y de las abejas debe empezar por los actores directos. Por los apicultores y comercializadores".

Actualidad 20 de Junio de 2016

Todos deberíamos conocer las virtudes de los productos que nos dan las abejas

"El esfuerzo para intentar el cambio en la consideración de los productos de la colmena y de las abejas debe empezar por los actores directos. Por los apicultores y comercializadores".

Christophe Lhéritier-Montevideo/TodoElCampo – Cuando se pone en la balanza los atributos de la miel y de la apicultura, confrontándolos a las características de un commodity, la relación es odiosa .Que el valor de la miel esté por las nubes y doce meses después motive la desaparición de los apicultores es inverosímil.

Por un lado el incansable vaivén de las abejas de flor en flor aumentando y mejorando producciones de semillas, frutas, cereales y vegetales, pero también sosteniendo una diversidad de plantas que son indispensables para mantener el equilibrio del medio ambiente que necesita el reino animal tal cual existe en este momento.

Por otro lado los productos saludables que nos permiten consumir las colmenas: miel, polen, propóleos, jalea real, veneno, cera, los cuales consumimos exactamente como los produjo el insecto, con la ayuda del apicultor que los cosecha.

Este es un rasgo importante que diferencia radicalmente la miel de otros productos energéticos y edulcorantes. Más maravilloso aún es que la miel nos proporcione aromas y sabores muy variados con propiedades distintas según su origen botánico.

Entonces, si cada uno de los consumidores, agricultores, apicultores, empleados del Estado y comerciantes supieran o tuvieran presente lo antedicho, la miel , comercialmente , no debería comportarse como un commodity . Debería tener un justo precio de acuerdo a lo que proporciona directa e indirectamente a nuestras vidas.

Como gran parte de la población mundial ignora esto se consumen menos productos de la colmena de lo que se debería, no se ubica a la apicultura en las carreras universitarias agronómicas o veterinarias y no está valorizada como debería ser por parte del Estado.

El esfuerzo para intentar el cambio en la consideración de los productos de la colmena y de las abejas debe empezar por los actores directos. Por los apicultores y comercializadores, llegando con información positiva de las bondades de la apicultura, difundiéndolo a nuestro entorno.

Debemos hacer este mea culpa y empezar a pensar que vamos a hacer para poner nuestro grano de arena. Quizás una intervención en la clase de nuestros hijos explicando lo buena que es la abeja, quizás poniendo un pegotín en nuestro vehículo que lo explique, quizás diciéndolo a cada vecino que nos viene a comprar miel, quizás mencionándolo simplemente a quien nos pregunte a que nos dedicamos. Hay cientos de posibilidades y en vez de esperar que otros hagan algo por este rubro quizás debemos empezar nosotros mismos a hacer algo por él.

El mundo es mejor con abejas.

(Foto de fondation.lunedemiel.fr).

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