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Actualidad 27 de Febrero de 2013

Tapado por la economía

Cuando la economía anda bien la gente consume, va al cine, pasea, cambia sus bienes, saca un préstamo, compra un televisor, y se ríe de los chistes de Mujica. Pero cuando la economía cambia...

Actualidad 27 de Febrero de 2013

Tapado por la economía

Cuando la economía anda bien la gente consume, va al cine, pasea, cambia sus bienes, saca un préstamo, compra un televisor, y se ríe de los chistes de Mujica. Pero cuando la economía cambia...

Javier García/Todoelcampo – Quien piense que esta crisis en el gobierno empezó ahora se equivoca. Nada nuevo pasó políticamente, lo único que cambió fue el viento económico. Todo iba bien porque la plata entraba. Fue un gobierno divertido, este sí, porque le iba bien sin gobernar. Las luces amarillas alertan: el déficit salta, la inflación se dispara, la temporada turística fue malísima y la actividad económica cae.

Cuando la economía anda bien la gente consume, va al cine, pasea, cambia sus bienes, saca un préstamo, compra un televisor, y se ríe de los chistes de Mujica. Si el presidente dice ordinarieces muchos lo festejan porque el presidente es "como uno". Si un día dice una cosa y al siguiente otra contraria, mientras hay plata, algunos disfrutan: que fenómeno el Pepe, no le entran ni las balas. Y meta aplauso y siga la fiesta. La inseguridad campea y la educación pública se cae a pedazos. Sin embargo con mucha plata lo único que importaba era repartir entre las corporaciones para comprar paz sindical.

No aparecieron los problemas ahora, los problemas políticos el gobierno los tiene desde que asumió. El presidente nunca gobernó, simplemente que con plata en los bolsillos y repartiendo dinero del presupuesto entre los ministerios la fiesta se organizaba y los sectores del oficialismo tenían para hacer política.

En la sociedad nadie escuchaba a la oposición porque, seamos sinceros, con buena economía la gente no está para recibir malas noticias ni para que le avisen que la fiesta un día va a terminar y hay que ser cautos. Hubo cierta complicidad social. El primero que tiene la obligación de ser responsable es el propio gobierno y no le interesaba porque la abundancia tapaba la incapacidad.

Ni la chacra del presidente, ni su Fusca, ni su decir hacen que sea mejor ni peor de que nadie. Se vendió una imagen como si el solo hecho de su personaje (porque así se fabricó publicitariamente) fuera garantía de ser buen presidente. Esa pose de filósofo popular con frases huecas pero dichas a la sordina encandiló a más de uno.

La realidad es muy distinta y el personaje, cuando el monedero tiene plata, divierte, pero cuando la economía cae, preocupa. Y va a terminar enojando.

Un consejo de ministros con "traidorzuelos" como dijo Fernández Huidobro, una economía con un ministro conocido y otros virtuales, un presidente que debe nombrar a una ministra a quien no le conoce ni la cara y se la imponen. Todo esto y cosas peores pasaron estos años, sin embargo no lastimaban la popularidad del gobierno por la sencilla razón que el humor popular estaba bien en virtud de la economía. Ahora cambió el viento y la crisis política aparece por la sencilla razón de que se acabó la fiesta.

Los chistes del presidente y su chabacanería ya no divierten. La economía durante años tapó la realidad, Mujica será sencillo y campechano pero eso no alcanza.

El enfrentamiento no es entre la política de corbata y la de campera, una popular y otra de burgueses, eso es una soberana estupidez vendida con esmero. Hay que ser honestos de bolsillo y cabeza, profesionales en la gestión y transparentes en los resultados. Mujica se escondió atrás de la plata dulce que entraba y le faltó autoridad de presidente.

Navegó tranquilo en un mar de pantallas planas, autos 0 km y consumismo, del que se sirvió. Es un socialista de shopping center. Nunca fue líder, sino simple administrador de votos.

(Foto de revoluciontrespuntocero.com).

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