25 de abril de 2017
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Javier García 02 de agosto de 2016

Pura cháchara

El gobierno es especialista en vender humo. Once años de crecimiento económico y el resultado es que el Mides reconoce que la mitad de la población tiene derechos básicos, como la vivienda, sin cubrir.

Javier García-Montevideo/TodoElCampo – Cuando el martes el presidente Vázquez en Torre Ejecutiva comenzaba otra reunión del diálogo por seguridad al que nos convocó, decía que su gobierno no es colegiado. Lo escuchaba y pensaba que si no era colegiado por lo menos sí demasiado conversado.

Tan hablado en su interna que todo se discute y poco o nada de lo importante se resuelve. En estas semanas en lo único que todos estuvieron de acuerdo en el FA, y que menos debate les llevó, fue acordar el aumento de impuestos. En eso se pelearon poco, por desgracia. Hasta el PIT-CNT que ahora pide disculpas lastimosas y sumisas por discrepar con el gobierno, hizo molde en poco rato.

Cuatro temas, de los más importantes, están arriba de la mesa. Claman por resolverse de una vez, pero todo queda revuelto en asambleas y reuniones de plenarios, secretariados y otros tantos organismos más que en el FA son el verdadero gobierno que le enmienda la plana al presidente que por más gestos de fuerza y de mando que quiere dar, está débil y sin rumbo. Algunos dicen que eligió pelearse con varios a la misma vez para demostrar autoridad, en verdad se pelea porque con ninguno puede acordar nada hasta que se lo permitan en su partido. Es fuerte el que acuerda y cumple no el que no lo puede hacer. No lo puede con la oposición ni hacer aprobar lo que acuerda en seguridad porque es desoído en el FA, no puede hacer cumplir un acuerdo de todo su gabinete en el Consejo de Ministros sobre la rendición de cuentas porque lo rechaza su bancada, y no puede hacerlo en el Mercosur porque los demás países no están dispuestos a ceder a la presión de una “democracia autoritaria” al decir de Nin, una dictadura al decir del diccionario, que es hoy Venezuela.

Y en materia educativa donde se había prometido en altisonante frase de campaña el “cambio del ADN”, a los únicos que cambiaron y a las patadas fue a los que lo podían hacer: Filgueira y el maestro Mir. No solo no hay cambio sino que tampoco lo habrá. Y no lo habrá porque para hacerlo hay que tener liderazgo y romper el corralito de las corporaciones y jugarse por los más débiles, los que no pueden elegir otra educación que la pública y jugarse por sus oportunidades y el desarrollo de los gurises y sus familias y el FA tiene otras prioridades. Es una máquina de construir poder pero no construye país, no tiene otro proyecto que el de mantenerse en el poder. No es casualidad que hablen de ir por un cuarto gobierno, no dicen un “mejor” gobierno, sino que solo les interesa la cantidad que es lo que está en la base de mantener la máquina económica que alimenta el aparato político.

El gobierno es especialista en vender humo. Once años de crecimiento económico y el resultado es que el Mides reconoce que la mitad de la población tiene derechos básicos, como la vivienda, sin cubrir. Han sido geniales en construir un relato progresista y justiciero aunque la mitad de los uruguayos, según sus propias cifras, lo escuchen casi a la intemperie.

Puro diálogo, mucha reunión y debate y simulacro de participación. Pero un miedo sin igual a decidir y a liderar. En otros tiempos había un presidente que decía que gobernar era evitar, este no le anda lejos. Aquel administraba la crisis, el Frente Amplio administró la bonanza con tal suceso que evitó que dejara buenas consecuencias: ni mejor seguridad, ni mejor educación ni mejor infraestructura. Un fracaso con rotundo éxito.

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