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23 de agosto de 2014
Ovinos
Producir donde falta casi todo
20 de febrero de 2013 Ovinos

Álvaro Aguiar/Todoelcampo – El trabajo en el medio rural siempre ha sido muy difícil para la mujer, no solo por escaso sino por duro terminan quedando marginadas de poder mejorar el ingreso a sus hogares.

En la zona de Pueblo Zeballos (departamento de Paysandú) surgió un emprendimiento que ha posibilitado que muchas de ellas puedan acceder al trabajo gracias a una artesanal fábrica de capas para ovinos para la cual la empresa El Tejar tuvo mucho de participación.

Una de las integrantes de dicho grupo, Karina Blanc, dio detalles señalando: “Este grupo surgió no por una necesidad económica sino por una necesidad de que las mujeres pudiéramos ejercer nuestros derechos a trabajar, a tener nuestra independencia económica”.

“Un relevamiento hecho en el pueblo nos daba que las mujeres tienen entre 3 a 4 hijos, en una localidad sin guardería, sin centro Caif, con pocas oportunidades laborales y para salir a trabajar lejos no hay con quien dejar los hijos”.

Esa situación “viéndola de afuera” da para pensar que “pasamos en las casas tomando mate, pero si ven nuestra realidad se encuentran que no tenemos en que trabajar, el único puesto laboral que hay es para cocina de la escuela y es un puesto solo”.

Ante esa situación “se formó este grupo de mujeres y por el nació este proyecto productivo que es el más importante que tiene hoy y que consiste en la elaboración de capas post esquila para lanares, que es una forma de que las mujeres tengan un ingreso genuino propio”, explicó Karina Blanc.

PUEBLO ZEBALLOS: LEJOS DE TODO Y CON GRANDES CARENCIAS. 

Pueblo Zeballos está lejos de todo, ubicado en una margen del arroyo Gualeguay lo separan más de 80 kilómetros de Paysandú y más de 100 de Tacuarembó.

Tiene unos 180 habitantes, cuenta con energía eléctrica pero no con servicio de agua potable y muchas de sus viviendas son ranchos de barro. Tampoco cuenta con plan de Mevir, no tiene destacamento policial y la escuela está ubicada a 4 kilómetros de la localidad debiendo los niños trasladarse a pie para concurrir a clases.

Con todas esas necesidades básicas sin cubrir es muy difícil poder desarrollarse y ante esa situación el grupo de mujeres rurales tomó la iniciativa de apostar al progreso.

Karina Blanc explicó: “Somos 15 las mujeres que estamos integrando el grupo y trabajando en el proyecto de las capas post esquila para lanares que nosotros elaboramos con nylon de silopack que tiene todas las condiciones para que las mismas cumplan con su objetivo en el lomo de las ovejas, teniendo una vida útil de cuatro años por lo menos”.

“El grupo ganó un concurso promovido por el MIEM- Ministerio de Industria, Energía y Minería para mujeres empresarias y con ese dinero compramos un tanque para almacenar agua y dos hidrolavadoras. Además una máquina de corte que nos permitirá no solo aumentar la producción sino también bajar los costos y cumplir con los pedidos que en la zafra pasada tuvimos que rechazar algunos  ya que lo nuestro es todavía muy artesanal y no tenemos un rendimiento óptimo de producción”, agregó.

APOYOS DESINTERESADOS. El material para la confección de las capas lo suministra el grupo El Tejar que además apoya de otras formas este emprendimiento. “La empresa no solo lo dona sino que lo traslada hasta el pueblo, gracias a ellos pudimos ir a Montevideo a recibir el premio que nos diera el Ministerio, poniendo una camioneta para trasladar a todas las integrantes del grupo”.

“El Tejar tiene actividad agrícola en la zona y nosotros sabiendo del interés de la misma para que la zona progrese nos pusimos en contacto con ellos y recibimos su total apoyo para nuestro emprendimiento, y con la donación del material nos está aportando el 80 % de los costos productivos”, estimó Blanc.

“El grupo no persigue fines económicos (pero) el  proyecto si lo tiene”, precisó.

“Nosotras trabajamos en el salón municipal del pueblo, se anotan las horas trabajadas, luego de finalizada la zafra se saca la cuenta de lo que ingresó por la venta de las capas, de las horas de trabajo llevadas adelante por cada una de las integrantes del grupo y en base a esas horas se le paga su trabajo. El horario es flexible, ya que las mujeres si bien somos todas patronas no tenemos la disponibilidad horaria con que cuentan los hombres  a la hora de ir a trabajar porque si se nos enferma algún hijo debemos quedarnos a cuidarlo, una trabaja arreglada al horario que puede”, narró.

“Por la elaboración de las capas se pagó $ 28 la hora y por el lavado de los nylon $ 35 ya que este es un trabajo insalubre debiendo sacar el agua del arroyo en baldes de 20 litros y luego a fuerza de escoba lavarlos. Una empleada del servicio doméstico sacaba $ 45 la hora. Por eso con estas máquinas aspiramos a tener un poco más de eficiencia para que se pueda sacar algún monto mayor por hora”, afirmó Karina Blanc.

CONTACTOS PARA RESERVAR CAPAS. Todo lo que se produce se comercializa en la zona norte del país ya que hay muchos contactos y apoyo de las intendencias, del Ministerio y del Secretariado Uruguayo de la Lana.

Para contactarse puede enviarse correo a chabelablanc@gmail.com dado que Karina Blanc es la encargada de ventas y relaciones públicas.

Señaló que otra dificultad que tienen que solucionar es el de los envíos debido a que las capas hacen mucho bulto y al enviarlas por encomienda es muy caro el flete para lo que deja de dinero cada una.

(Foto: guichoninfo.com).

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