30 de Noviembre de 2020
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Vacunos 10 de Diciembre de 2015

Producción ganadera familiar sustentable y rentable

El pasado 8 de diciembre se celebró en Rocha la jornada de divulgación de los resultados del proyecto Hacia una ganadería familiar sustentable: Co-innovando en Rocha 2012-2015, impulsado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Vacunos 10 de Diciembre de 2015

Producción ganadera familiar sustentable y rentable

El pasado 8 de diciembre se celebró en Rocha la jornada de divulgación de los resultados del proyecto Hacia una ganadería familiar sustentable: Co-innovando en Rocha 2012-2015, impulsado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Montevideo/TodoElCampo-La producción ganadera es el rubro en el cual se encuentran la mayoría de los emprendimientos familiares rurales, con un 62 %, y a su vez la ganadería está compuesta en 58 % por pequeños productores familiares. Con esos datos, desde INIA se procuró la elaboración de un proyecto de enfoque integral en el cual tanto su elaboración como evaluación se tuviera en cuenta no sólo resultados económicos y productivos, sino que también ambiental y social. En el proceso vivido por los productores seleccionados, INIA acompañó y apoyó con técnicos y todo su conocimiento sin financiar ninguna iniciativa.

PRODUCTIVO ECONÓMICO    

En diálogo con TodoElCampo, el ingeniero agrónomo de INIA, Gerónimo Cardozo, enumeró los principales aspectos que se modificaron en pasturas durante los tres años del proyecto para aumentar la disponibilidad de alimento y alcanzar el objetivo.

En ese sentido, manifestó que si bien todos los productores tenían previamente un área de mejoramiento, el campo natural significaba, y significa, entre el 80 y 85 % de la superficie de los predios y es el área “más importante del predio”, dijo. Comentó que se cambió la altura de las pasturas en potreros determinados, y se pasó de cuatro centímetros, o menos, a un escalón de ocho o 10 centímetros. Sin embargo –apuntó- con ello no alcanza, pues se debe hacer un uso adecuado y saber administrarlas según las diferentes categorías de animales.

En el resto de los recursos forrajeros, indicó Cardozo, lo que se hizo fue trabajar con tecnologías muy conocidas de mejoramiento de campo, tanto que algunos productores ya lo utilizaban. Se enfatizó en el lotus Rincón o Makú para algunas categorías particulares o según la etapa del año, apuntó el técnico.

Cardozo  señaló que se utilizó en las pasturas sembradas la incorporación de opciones más perennes, como el caso de la festuca. Con ello –explicó- se salió de las rotaciones anualizadas con raigrás y sorgo, o raigrás sobre raigrás. “Se apuesta a ella para tener alta producción y estabilidad en el año”, manifestó y agregó que con ella se alcanzan praderas de cuatro o cinco años sin problemas de malezas y erosión, además de que es un forraje más económico.

Sobre el ganado en sí y su relación con las pasturas, el investigador de INIA ilustró que hubo todo tipo de casos; desde predios con sobrecarga y se necesitó ajustar, hasta aquellos que el ajuste no fue necesario y lo que sí se realizó fue una mayor apuesta a la utilización de forrajes en la combinación del campo natural con las opciones forrajeras.

Para finalizar, sostuvo que si bien los predios tuvieron diferentes puntos de partidas, según la posibilidad de cada productor y su sistema productivo global,  todos mostraron una evolución incremental en sus recursos forrajeros. En promedio, acotó Cardozo, los predios duplicaron sus pasturas.

AMBIENTAL

El proyecto también se sustenta en un monitoreo ambiental y sobre ello habló con TodoElCampo el investigador Óscar Blumetto. Informó que en ese aspecto se trabajó con la calidad del suelo, agua, biodiversidad a nivel de pasturas y se hizo especial hincapié en la población de aves y cómo ellas influyen en el sistema y éste en ellas.

Según explicó, comprobaron la hipótesis inicial del proyecto: “se puede aumentar la productividad y el ingreso neto sin perjudicar el medio ambiente”, e incluso mejorarlo en algunos casos.

Respecto a las aves, el investigador aclaró que el punto de partida no fue tan malo, pero con el manejo adecuado de las pasturas y los recursos terminó por aumentar la diversidad de las especies existentes. “Tuvimos lo que se llama ganar-ganar, tanto en lo ambiental como en lo productivo”, señaló Blumetto, quien agregó que el desafío hacia el futuro es ser más finos para seguir en el camino de aumentar la productividad y mantener la calidad ambiental.

Blumetto reconoció que al principio a los productores les costó comprender la relación de sus acciones con el ecosistema, pero asimismo manifestó que al transcurrir del proyecto asimilaron que el manejo del campo natural tiene incidencia en las pasturas, aves y arañas; lo que repercute en la regulación del predio. Ahora “ven cosas que antes no veían”, dijo.

El proyecto se presentó como el escenario perfecto para utilizar el índice de integridad ecosistémica, un indicador que evalúa a nivel general el medio ambiente de un establecimiento y que se quiere ampliar a todos los predios, informó.

SOCIAL

Si bien el proyecto es una excelente instancia para mostrar un número importante de tecnologías, manejo de pasturas, carga y rodeos, que en definitiva incide en una mejor producción cárnica y más recursos económicos, “también rescato el proceso”, sostuvo Fabio Montossi, director Nacional de INIA, a TodoElCampo.

Subrayó que el proceso de tomas de decisiones, la manera de encarar y poner foco en las dificultades se generó en un diálogo continuo entre productores y los técnicos que apoyaron el trabajo de los primeros. “Hay algo que es claro y lo dicen muchos pensadores: yo me involucro por algo que yo participo” dijo y “esto es un ejemplo de ello”, apuntó.

Rescató la relación entre productores y técnicos, producto que los investigadores tienen de por sí todo un lenguaje y manera de actuar signado por el método científico, y sin embargo lograron comunicar el proyecto y los productores supieron entenderlo. Agregó que escuchar a los productores fundamentar a su manera el porqué de usar unas tecnologías y no otras, para una institución como INIA, “vale oro”.

Montossi sostuvo que “más allá del ingreso y la productividad, que son muy buenos, creo que se debe destacar el proyecto porque es una manera distinta de enfocar nuestro trabajo”.

 

Audio: Estela Apollonio

Redacción: Damián Musso Sosa 

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