19 de Agosto de 2017
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Actualidad 13 de Octubre de 2016

¿No será tiempo de sinceramiento de todas las partes?

Chrístophe Lhéritier: "¿Llegaremos al punto en que las mieles se separen en dos caminos desiguales: el elixir con valor extremo o el producto trucho ultrafiltrado?"

Actualidad 13 de Octubre de 2016

¿No será tiempo de sinceramiento de todas las partes?

Chrístophe Lhéritier: "¿Llegaremos al punto en que las mieles se separen en dos caminos desiguales: el elixir con valor extremo o el producto trucho ultrafiltrado?"

Christophe Lhéritier-Montevideo/TodoElCampo – Los caminos se van separando. Por un lado tenemos el consumidor atomizado por marketing e información (rentada y rentable) de revistas defensoras del consumidor. Por el otro lado tenemos la realidad.

El consumidor requiere pureza total en los alimentos pero la realidad demuestra que cada vez el planeta está más contaminado. La política que normatiza el deseo del votante hace cada vez más utópico que los procesadores de alimentos logren elevar la calidad de sus productos al nivel de las ilusiones del consumidor (y de su propia voluntad!). La materia prima está solamente tocada en algunas partes por billón de algunas moléculas que ningún Dios sabe si son de su feudo o del feudo contrario. La tecnología (rentada y rentable) de los laboratorios se encarga de ponerlas en evidencia poniendo a los proveedores de alimentos en bretes de un solo sentido.

Mientras tanto aparecen artículos y estudios que ponen estas moléculas del lado del bien o del lado del mal, confunden, asustan y enchastran injustamente a los productos.

En el caso de la miel, como decía la murga, no nos dejan salir.

Este energizante con tantas propiedades benéficas para la salud se produce en cualquier lado donde la abeja decida que pueda vivir. Lo que hay dentro de la colmena es una radiografía de su entorno.

Los lugares productivos con floración medianamente accesible, no expuestos a lo que el viento o la lluvia puedan traer, son muy limitados. Los proveedores honestos no pueden complacer a las normativas ni a los defensores del consumidor , ni al propio consumidor extrayendo de la miel la ínfima cantidad moléculas extrañas que contiene porque el Codex no lo permite (otro tipo de proveedores lo hacen).

¿No será tiempo de sinceramiento de todas partes, terminar de engañarnos y de poner un poco de sentido común a esta separación de caminos?

¿Llegaremos al punto en que las mieles se separen en dos caminos desiguales: el elixir con valor extremo o el producto trucho ultrafiltrado?

En el medio: un desierto de gente bien intencionada, con las colmenas vacías. La abeja siempre suma, ojalá no la desaparezcan.

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