26 de Mayo de 2017
Máx. Min.
Actualidad 16 de Julio de 2013

Marihuana: puro humo

Javier García: "Sólo una imperdonable ingenuidad o simplismo voluntarista puede hacer creer que con esto se terminará con el narcotráfico y la mafia".

Actualidad 16 de Julio de 2013

Marihuana: puro humo

Javier García: "Sólo una imperdonable ingenuidad o simplismo voluntarista puede hacer creer que con esto se terminará con el narcotráfico y la mafia".

Javier García/TodoElCampo - Desde que el gobierno lanzó la idea de legalizar la producción y comercio de la marihuana hasta hoy no se sabe cuál es el argumento que justifica esa iniciativa que multiplicará el acceso a la droga. 

Comenzó siendo una propuesta incluida en el paquete de normas contra la inseguridad basada en la llamada estrategia de reducción de daños, donde se pretendía a puro voluntarismo cambiar el consumo de pasta base por el de cannabis, el llamado efecto “góndola”. Como hay un volumen de delitos cometidos por consumidores de pasta base se pretendía que con esta legalización estos adictos se pasaran a una droga más blanda y con ello bajar la delincuencia asociada a ese veneno. 

Era tan primitivo el razonamiento y partía de tal desconocimiento mínimo de la evidencia científica que el ministro de Defensa (¿Defensa?) que la presentó se retiró de su propuesta por la puerta de atrás.

A partir de ahí quedó la idea de legalizarla, pero sin argumentos y se salió a buscarlos, todo al revés. La decisión fue política y con aroma electoralista. El debate se llenó de consignas sin valorar que antes que nada el problema de las adicciones es un tema grave de salud pública. Una estrategia equivocada como la legalización ignora peligrosamente los perjuicios que generará en la población. 

No hubo ningún aporte técnico y académico serio que apoyara esta propuesta. La Sociedad de Siquiatría del Uruguay emitió una declaración que dice “que desde el punto de vista médico es desaconsejable toda acción que facilite el uso de cannabis. Creemos que si desde el Estado se dan señales de que su utilización es inocua o aún positiva, se aumenta el riesgo de efectos nocivos para la salud pública.”

No obstante, un grupo muy fuertemente financiado empezó a presionar en el sentido de aprobar la norma. Los partidos políticos con buen criterio deben declarar hasta el último peso de su financiamiento, sin embargo una ONG invierte decenas o cientos de miles de dólares en propaganda en los canales para presionar la aprobación de una ley y el oficialismo cede. Está a la vista en horario central de todos los canales la millonaria publicidad de la novel organización que motivó esta frenética carrera por aprobar la legalización de la marihuana, como si fuera una irrefrenable urgencia que la gente pide a gritos.

No hay evidencia científica que lo sustente, es más lo desaconseja radicalmente, las experiencias internacionales que recorrieron este camino fracasaron, entonces ¿cuál es el argumento?

Sólo una imperdonable ingenuidad o simplismo voluntarista puede hacer creer que con esto se terminará con el narcotráfico y la mafia.

Que la lucha es compleja, sin duda. Para enfrentarla con éxito seguramente haya que cambiar paradigmas, pero empecemos por sentar en una mesa a todos los que tienen desde la experiencia algo que decir: la academia, personal de la salud, la Justicia, los educadores, la Policía. Decidir en virtud de unos pocos que lo piden por sus intereses particulares sin pesar los de la sociedad en su conjunto es la negación de la esencia democrática.

Y terminemos con las contradicciones. Esto no se trata insultando como hizo Mujica. Es un fenomenal doble discurso, medio hipócrita, poner cara de preocupado y sensible, hacer teoría sobre combate al narcotráfico y decirle “nabo” al que cayó en la adicción. No votamos la legalización y tampoco creemos que sean nabos.

Compartir en: