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Holanda entre el gas y los movimientos de tierra
22 de febrero de 2013 Actualidad

Holanda – A tres kilómetros de profundidad, en la provincia holandesa de Groningen, al noreste del país, se encuentra el mayor yacimiento europeo de gas natural. Formado por la carbonización de capas de turba en el periodo Carbonífero, fue descubierto en 1959. Solo en 2012, la materia prima dejó en las arcas nacionales 11.500 millones de euros. Consumida a su vez por el 97% de la población, su explotación presenta un problema poco asociado a Holanda: los terremotos. Desde 1986, ha habido cerca de un millar y su intensidad ha oscilado entre 2 y 3,4 grados de magnitud en la escala de Richter. El pasado 9 de febrero, uno de 3,2 fue registrado en la localidad de Loppersum, cercana al mar del Norte. A las quejas de sus 10.000 habitantes, que han visto agrietarse paredes y desencajarse puertas y ventanas, se añade la alarma de que lo peor está por llegar. Según datos oficiales, esta extracción intensiva de gas  puede provocar sacudidas de hasta 5 grados.

Así de inquietante es como comienza el artículo de Isabel Ferrer publicado en El País de Madrid.

La zona se trata de una llanura salpicada de granjas y casas centenarias.

Pero el gobierno holandés no dejará de explotar los 300 pozos de la región. Reducir el bombeo sólo un 20% le costaría 2.200 millones de euros, por eso busca la forma de compensar los daños causados.

Impacta lo que dijo Henk Kamp, ministro de Economía, en un encuentro con vecinos el 7 de febrero: “Debo prolongar la inseguridad ciudadana un año más. Es un riesgo que asumo y del que me hago responsable”, concepto que repitió en alguna ocasión más.

Marga Tap, con seis años de residencia en el pueblo, presente en el encuentro con Kamp y cuya casa tiene grietas dijo: “Los expertos dicen que son temblores suaves. Bueno, yo noté el suelo moverse bajo mis pies y un sillón se desplazó de lugar”, y se preguntó: “¿Qué nos espera?”.

En Loppersum hay muchos contratistas de obras, como su marido, Enrico, con más trabajo que nunca. “No es una cuestión de ingresos. Haces una oferta, llega otra sacudida y vuelta a empezar. Hay daños que se ven, pero no así las emociones. Nadie quiere irse del pueblo. Solo pedimos que bajen la producción”, asegura.

El reclamo de los vecinos es avalado por el Servicio Estatal de Minas, que ha llamado a “cerrar inmediatamente la espita del gas natural”, como dijo Jan de Jong, inspector general minero, en el Parlamento.

Según explica Nam (Sociedad Holandesa del Petróleo y del gas), en manos de las petroleras Shell y Exxon Mobil, en Holanda se utilizan dos métodos para extraer este recurso natural; el fracking y el taladro.

El fracking consiste en inyectar fluidos y piezas cerámicas para mantener abierta la fractura creada y que el hidrocarburo fluya hasta la superficie. El taladro consiste en taladrar la roca menos dura para que el gas llegue al exterior.

Una joven de 16 años dijo a El País: “Te acostumbras, pero los temblores cada vez son más fuertes. Un día pasará algo grave y no tendrá solución”.

A Tjitte Bruinsma, otro vecino, la situación le parece absurda. “Hay crisis y el gas supone divisas. Pero las casas no resistirán. Tal vez podrían dejar el consumo de gas para el norte de Holanda, e importar el resto”.

Nam reservó 100 millones de euros para compensar a los afectados, y sus inspectores pasean por Loppersum, y los alrededores, evaluando daños.

El alcalde Albert Rodenboog dijo: “A nadie se le escapa la difícil posición del gobierno. Pero yo velo por la seguridad de mi pueblo, y tras nueve temblores seguidos, Nam y el gobierno tienen que ganarse nuestra confianza”.

Loppersum es un lugar apacible, con canales bordeados de edificios que no perturban la armonía ambiental. A pesar de la solidaridad vecinal, el frenazo al bombeo de gas propuesto tiene mal encaje en una industria indispensable. Holanda, que lo exporta a Francia, Italia y Alemania, calcula que su yacimiento se agotará en unos 30 años. Por eso el gobierno necesita ganar tiempo. Quiere convertirse en el centro neurálgico de la importación y distribución de gas natural en Europa Occidental.

(Foto de Loppersum, Holanda, de www.refdag.nl).

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