25 de abril de 2017
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Javier García 30 de octubre de 2013

Esto es ridículo

Javier García: “Ahora amarguear es caro y estudiar en fotocopias es delito, sin embargo barato y bien legal, es el porro estatal”.

Montevideo-Javier García/TodoElCampo – El mate mañanero, compañero de charlas, estudio y trabajo, nos representa mejor que nada. Nuestro mate es diferente: usamos termo, la yerba es fina, lo tomamos amargo y bien caliente.

El precio de la yerba, parte básica de la canasta, está regulado por el mercado. La escasez en Brasil hace que acá paguemos por un kilo carísimo. Lo que se compraba a $ 70 hasta hace pocas semanas, se disparó y dicen que llegará al doble en poco. Ninguna autoridad de gobierno plantea que se garantice un precio accesible, regulado, tomar mate es parte del capitalismo y está sujeto a las leyes del mercado. Si la intención es otra, la de fumar marihuana, el tema es diferente: allí regirá el subsidio y el precio de un gramo se fijó por el gobierno desde ya, antes que se haya plantado una sola planta, sin saber su costo de producción y sus impuestos, si los tiene, y cualquier otra variable que pese en el costo.

Ya sabemos que por orden del superior gobierno el precio de un gramo de Cannabis será de $ 20, menos de un boleto de ómnibus. El precio de la marihuana es socialista, participa de la más seria planificación estatal, y por lo tanto subsidiado por la sociedad porque desde ya al fijarlo administrativamente se sabe que si producir un gramo es más caro que lo ya fijado, la sociedad se hace cargo de pagar la diferencia. Al que lo produce le llegará su pago de acuerdo a sus gastos, pero al que lo consume se le cobrará siempre lo mismo. La diferencia la pagamos todos.

Si esto se analizara desprendido de cualquier partidarismo fanático en verdad es una ridiculez monumental. La yerba que es parte de nuestra canasta a precio de oro y la marihuana a menos del precio de un boleto.

En este Uruguay “del revés” se persigue también la fotocopia, con la cual nos formamos todos, por eso todos en buena medida somos delincuentes. No hay profesional que no las haya usado. No quedaría un kiosko a la vuelta de las facultades. La cuenta es fácil: o se estudia buena parte de la carrera en fotocopias o no se estudia porque los precios de los libros son prohibitivos.

Que no es justo el golpe a las editoriales, es verdad, pero también es injusto no poder acceder a un libro barato. No es sencilla la solución, pero si el gobierno llega a la barbaridad de legalizar la marihuana para combatir el narcotráfico, sería bueno que hiciera algo para “legalizar” la fotocopia, o mejor “legalizar” el libro barato. Eso no hace daño, por lo menos por ahora la adicción al estudio es muy marginal, una buena dosis de lectura hace bien.

La ceibalita rompió con la limitante al acceso a la tecnología, sin embargo es muy contradictorio ser ejemplo por repartir computadoras y andar de operativos mediáticos encepando fotocopiadoras. No cierra, y reitero respetar al librero, pero no cierra. Los medios informáticos van rompiendo barreras, abriendo bibliotecas virtuales, los muchachos leen e imprimen, y si se fotocopia asumamos que es parte de una buena realidad, el que lo hace quiere estudiar y no delinquir. El tema de fondo no es el libro fotocopiado sino el libro caro, esa es la causa. Y se seguirá haciendo guste o no, mientras no se resuelva.

Leer unas bolillas para un examen en grupo de estudio, tomando un mate que pasaba de manos era una actividad típica, ahora amarguear es caro y estudiar en fotocopias es delito, sin embargo barato y bien legal, es el porro estatal.

(Foto de Chasque.net).

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