27 de abril de 2017
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Christophe Lhéritier 24 de febrero de 2016

Érase una vez el mercado de la miel

Muchos apicultores en Uruguay abandonarán la actividad ya que los que no tienen la suerte de acceder al mercado paralelo que abastece el déficit de miel que hay en Brasil, están a la espera de una mejora en el precio y en la demanda.

Christophe Lhéritier-Montevideo/TodoElCampo – ¿Cuando fue que se vivió antes una situación parecida?

¡Nunca!  Con vendedores de distintas latitudes rematando sus mercaderías, desaprovechando el fortalecimiento del dólar, creando pánico en la población de apicultores. Paradójicamente, no solo los apicultores van a salir perdiendo en el futuro, también los importadores.

La explicación es evidente: en Sudamérica la apicultura sufre de una situación similar en cuanto al costo de producción: devaluaron las monedas pero la inflación sigue galopando y tanto la mano de obra como el combustible siguen caros. Los precios de la miel ya han bajado de aproximadamente un 60 % y los compradores solo se interesan por mieles de baja calidad a precios increíblemente bajos.

Muchos apicultores en Uruguay abandonarán la actividad ya que los que no tienen la suerte de acceder al mercado paralelo que abastece el déficit de miel que hay en Brasil, están a la espera de una mejora en el precio y en la demanda que hasta ahora no se avizora. Los precios que se ofrecen esporádicamente de parte de los exportadores están muy por debajo de los costos de producción.

Habrá abandono de colmenas porque en este momento no hay compradores de abejas.

Ocurrirá lo mismo en muchos otros países.

Lo que ahora parece beneficioso para las arcas de los importadores , en un par de años será negativo porque la cantidad de mieles buenas y genuinas será reducida, tendremos el mercado Chino que demandará más miel al mundo (compitiendo cada vez más con la Unión Europea y EEUU), países que sufrirán el castigo del dumping en EEUU, mejores controles de adulteración con el método de resonancia magnética nuclear, y un consumo en aumento en concordancia con el aumento de la población mundial.

Mientras tanto el mercado vive el día a día y no piensa ni en el futuro ni en la responsabilidad social empresarial.

Recordamos tiempos en que se apoyaba la exportación de miel dando un 26 % en devolución de impuestos y se creaba un plan de desarrollo del norte de Uruguay para los productos de exportación no tradicionales. Estas políticas le dieron un gran empuje a la apicultura en los 70’/80’. Otro instrumento importante fue (hasta un año y medio atrás) la prefinanciación de exportaciones que también benefició indirectamente a la apicultura.

Hoy solo queda un 3 % en devolución de impuestos que no cubre ni cerca los impuestos de la cadena y es fijado de manera arbitraria. Esto nos resta competitividad. Cuando vemos los subsidios que se dan en Europa , dan ganas de llorar…

En general la cosecha de miel de Uruguay será buena, a pesar de que al norte del Río Negro ha sido desastrosa. Soriano ha tenido la mejor cosecha de los últimos 15 años, Flores, Canelones, Colonia y Durazno se han desempeñado muy bien. El sur de San José y el este han sido muy irregulares debido a manchones de sequía. En general el aumento de praderas ha sido beneficioso.

La mayoría de la miel se sitúa entre 40 y 65 milímetros por lo cual no hay mucha miel muy clara ni muy oscura. Habrá menos colmenas en las forestaciones de Eucalyptus.

En otro nivel, se notará una baja en cantidad de la fabulosa defensora de la biodiversidad que es la abeja porque no habrá interés en reponer las colmenas que se mueren por mal uso de agroquímicos, por falta de capital para atender la sanidad y por los caprichos del clima.

¿Qué le hace un daño ecológico más al mundo?

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