31 de octubre de 2014
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Agricultura 10 de enero de 2013

Bolivia sigue debatiendo sobre los transgénicos

Bolivia. A partir de la ley Madre Tierra, en la cual se prohíben los cultivos transgénicos y se introduce una normativa que perjudicará al sector agropecuario boliviano el país debate modificaciones a la misma.

Bolivia – A partir de la ley Madre Tierra, en la cual se prohíben los cultivos transgénicos y se introduce una normativa que perjudicará al sector agropecuario boliviano y al país en general, Bolivia está desarrollando un debate que incluye la promesa del presidente Evo Morales de realizar modificaciones en el articulado. Recuérdese que en ese marco Enzo Benech, subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, también participó de la polémica (ver la nota en sección Agricultura, 3 de noviembre).

El 14 de enero vence el plazo que el presidente tiene para realizar las modificaciones prometidas.

US$ 60 MILLONES. Para los productores graneleros, con preferencia los del sector sojero, la primera agenda es defender la producción transgénica y así evitar la pérdida de US$ 60 millones, cosa que ocurrirá si el gobierno de Evo Morales sostiene sin modificaciones la ley Madre Tierra aprobado el 14 de octubre del 2012.

"Estamos preocupados, hemos enviado nuestras observaciones a la ley en varias oportunidades y en nota escrita (al gobierno) hasta ahora no tenemos ninguna respuesta", dijo Fernando Asturizaga, miembro del directorio de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) al diario boliviano El Día.

Ahora todo pende de la reglamentación que se vaya a realizar a dicha norma, cuyo plazo de 120 días fenece el 14 de enero.

La mayor preocupación de los agricultores graneleros es que no se modifique el artículo 24 en su parágrafo 7 que en síntesis señala: desarrollar acciones de protección del patrimonio genético de la agrobiodiversidad, prohibiendo la introducción, producción y comercialización de semillas genéticamente modificadas.

Benedicto Zurita, productor y alcalde San Pedro dijo comentando esa disposición: “No quiero ni imaginarme. Sería perjudicial. Ya llevamos años con la producción transgénica. Esperamos que el gobierno se sensibilice con los productores y sobre todo con los más pequeños, nos afectaría mucho en términos de competitividad, buena producción y generación de empleo”.

PROMESA DEL PRESIDENTE. Los productores tienen esperanzas que la ley sea modificada y se les permita seguir con los cultivos transgénicos porque en noviembre pasado Evo Morales visitó el norte cruceño y se comprometió a que la norma sería modificada en el proceso de reglamentación por lo que les pidió a los productores que estén tranquilos, porque no será eliminado el uso de soja transgénica con resistencia al herbicida glifosato.

"Es todo un proceso evidentemente, es una tarea, una responsabilidad y también quiero decirles creo que en la ley de la Madre Tierra de contrabando metieron algunos términos, algunos párrafos, así entiendo. Hay que revisar por supuesto para garantizar alimento para el pueblo boliviano", dijo al promulgar otra ley agraria (la ley del Complejo Productivo de la Caña de Azúcar, que regula la relación entre los cañeros y dueños de ingenios).

Asturizaga argumentó que ese compromiso existe y fue público ante Demetrio Pérez, presidente de la institución granelera.

"Los transgénicos nos permiten ampliar más la frontera agrícola y lo más importante, es la única manera cómo podemos garantizar la seguridad alimentaria. Lo contrario sería un retroceso", dijo Demetrio Pérez, presidente de la Asociación granelera.

Además, dentro las observaciones de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) a la ley está el punto que tiene que ver con la seguridad jurídica de la tenencia de la tierra y el otro aspecto es la que evita la expansión de la frontera agrícola y finalmente el tema relacionado a las infracciones.

SIEMBRA TRANSGÉNICA. El rotativo boliviano El Día puntualiza que en estos días los productores están sembrando con semillas transgénicas.

“Seguimos con la siembra, pero con muchas dificultades, las lluvias no nos han permitido más que avanzar el 50% de siembra. Todavía no sabemos nada", informó Andrés Cruz, productor y dirigente de la zona norte de Canandoa.

OBJECIONES. Según Anapo son cuatro los aspectos que se objetan por los productores: la eliminación del cultivo de la soja porque es el único cultivo transgénico autorizado en Bolivia. "La ley prohíbe que produzcamos con semilla transgénica, pero no pone límites a los alimentos transgénicos que permanentemente ingresan al país y el control de semillas", argumentó Asturizaga.

La segunda objeción es sobre la “inseguridad en la tenencia de la tierra” donde no se garantiza las inversiones que los productores realizan en los campos agrícolas no solo en la producción misma, sino en la infraestructura logística y capital que se hacen. Esto, al contrario, pone en riesgo las inversiones.

El tercer aspecto tiene que ver con la ampliación de la “frontera agrícola”. La ley pone límites al crecimiento expansivo de los campos agrícolas, dejando en claro el desincentivo a seguir produciendo y una garantía a la seguridad alimentaria.

Y una cuarta observación es la “falta de claridad en diferenciar las infracciones, contravenciones y delitos contra la madre tierra y sus componentes”.

URUGUAY SUPERA A BOLIVIA. Gilberto Aguanta, gerente técnico de Anapo,  dijo que hasta hace 12 años, solo Argentina y Brasil superaban a Bolivia en superficie cultivada, hoy Uruguay y Paraguay, ya nos dejaron atrás con la introducción y la expansión de la biotecnología.

EMPLEOS.  Finalmente, El Día recoge información del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (Ibce), el que indica que el sector oleaginoso genera 300.000  empleos directos los que se verían afectados con la medida.  Pero el beneficio es mucho mayor en las zonas agrícolas del oriente boliviano, donde la siembra y cosecha de soja genera demanda de servicios como el transporte, maquinarias, agroquímicos y asistencia técnica en dos oportunidades, en la campaña de invierno y verano.

“La única manera de competir y ser eficientes en la producción es sosteniendo la biotecnología que tanto nos ha costado introducir”, concluyó Aguanta.

(En base a El Día de Bolivia; foto de El Día).

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