26 de Mayo de 2017
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Actualidad 14 de Marzo de 2016

Alcanza que sea uno.

Acostumbrados a ver actos terroristas donde mueren decenas y hasta cientos de personas, parece que lo de Paysandú es simplemente un asesinato de menor escala protagonizado por un demente.

Actualidad 14 de Marzo de 2016

Alcanza que sea uno.

Acostumbrados a ver actos terroristas donde mueren decenas y hasta cientos de personas, parece que lo de Paysandú es simplemente un asesinato de menor escala protagonizado por un demente.

Montevideo. TodoElCampo / Javier García. Acostumbrados a ver actos terroristas donde mueren decenas y hasta cientos de personas, parece que lo de Paysandú es simplemente un asesinato de menor escala protagonizado por un demente. La teoría es que el asesino es un loco suelto.

Si fuera por la cordura seguramente no habría actos terroristas porque para ponerse un cinturón de explosivos e inmolarse matando, hay que estar muy enfermo. Es el mismo fanatismo ciego y descabellado que impulsa a otro puñal en mano a cubrir de dolor y sangre a una familia en Paysandú.

El asesinato de David Fremd fue un acto terrorista y antisemita. No hay que tener medias tintas para repudiarlo por lo que fue. Cierta sensibilidad selectiva uruguaya se comprueba cuando llenamos los medios y las redes de manifestaciones de censura ante cualquier discriminación. Sin embargo para algunos censurar públicamente este extremo de la discriminación parece que “quemara”; basta ver las redes sociales para constatar cómo el antijudaísmo es mucho más profundo que lo que reconocemos. Enseguida la comparación: eso es porque es judío, si fuera musulmán seguro no censuraban, si fuera… si fuera. El tema no es si fuera, es lo que es. Violencia y discriminación de género, racial, religiosa, todas, son la misma lacra. 

En 2015 la comisión de Seguridad Pública del Senado analizó con el Ministerio de Interior la eventualidad que existieran aquí atentados de ese tenor. En junio fue por la aparición de artefactos que simulaban explosivos cerca de la embajada de Israel, y en noviembre en sesión secreta luego de los atentados en Francia. Era una hipótesis que se debía prever. Nos llamó la atención la primera vez la poca preocupación del ministro al respecto. Con respecto a la segunda su carácter me impide hacer comentarios. 

Lo que sí son públicas y pasaron desapercibido fueron las expresiones la semana pasada de uno de los ex presos de Guantánamo que vive en Uruguay y confesó su agrado por Al Qaeda y justificó sus atentados.

En Argentina nadie pensaba que fundamentalistas estallarían la embajada israelí. Y menos pensaban que tiempo después matarían más en la AMIA, a media hora de aquí. El fiscal Nisman determinó que esos asesinos organizaron el aten-tado a la mutual desde una casa de la calle Rivera en Montevideo, a cuadras de esta computadora. Los terroristas estaban entre nosotros pero en esa circunstancia decidieron poner las bombas enfrente. El terrorista de Paysandú decidió, en esta oportunidad, atacar aquí. Están unidos por el mismo odio.

El Frente Amplio impidió con su mayoría en la Cámara de Diputados tratar este tema. Pusieron excusas formales para justificar su falta de voluntad política en expresar un repudio claro. No lo admitirán, pero es parte de la doble moral para censurar estos actos. Hay otras cosas infinitamente menores para las que sí proponen debates. Dentro de las hipocresías de la izquierda está la de repudiar algunas discriminaciones, pero no este extremo. Se escandalizan hasta el paroxismo si alguien dice “negro”, pero evitan repudiar el asesinato de un uruguayo judío.

Estos odios siempre existieron, pero estábamos libres de que asesinaran. Un terrorista alcanza para matar a uno o a decenas, basta que lo quiera. Por eso esto no se mide por cantidad de víctimas sino por lo que busca: el terror a aquel que piensa o reza diferente. Desgraciadamente nos llegó y nos es solo un loco suelto. 

 

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