08 de Marzo de 2021
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Economía 15 de Diciembre de 2020

En Argentina, impuestos representan el 59,2% de la renta de 1 Ha agrícola

El 59,2% de participación del Estado está compuesta por impuestos de diversos orígenes y con distintos destinos, los que fueron analizados.

Economía 15 de Diciembre de 2020

En Argentina, impuestos representan el 59,2% de la renta de 1 Ha agrícola

El 59,2% de participación del Estado está compuesta por impuestos de diversos orígenes y con distintos destinos, los que fueron analizados.

Buenos Aires, Argentina – TodoElCampo – La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) publicó su tradicional índice trimestral en el cual miden la participación del Estado en la renta agrícola. El estudio mostró que los impuestos representan el 59,2% de la renta (ingresos menos costos) de una hectárea agrícola. David Miazzo, economista jefe de FADA dijo que “en otras palabras, de cada $A 100 que genera el productor, $A 59,2 quedan para los distintos niveles de gobierno”.

Se detalló que la participación del Estado en soja es del 64,6%, maíz 49,7%, trigo 55,2% y girasol 49%.

PRECIOS.

“El índice reconoce rindes menores que en otras campañas. El trigo se vio muy afectado por la sequía y, por las proyecciones climáticas, se espera que maíz y soja, también se vean afectados. Esto también se va a ver reflejado en la próxima medición en marzo”, comentó Miazzo.

En cuanto a precios, respecto a diciembre de 2019, el precio FOB de la soja ha mejorado un 35%, el del maíz 31% y el trigo 28%. Esto también trajo incrementos de los precios en el mercado interno.

ORIGEN Y DESTINO DE LOS IMPUESTOS – El 59,2% de participación del Estado está compuesta por impuestos de diversos orígenes y con distintos destinos.

Los impuestos no coparticipables (solo del Estado Nacional) son el 61% del total que afronta una hectárea agrícola en Argentina. En esta categoría se encuentran principalmente los derechos de exportación y el impuesto a los créditos y débitos bancarios.

Los coparticipables entre el Estado Nacional y las provincias son el 34%. Los impuestos provinciales representan el 4,5% de los impuestos totales.

Por último, los municipios aplican sus cargas impositivas y representan el 0,5% del índice FADA promedio nacional. El componente central de estos impuestos municipales son las tasas viales.

ÍNDICES PROVINCIALES.

Mientras el índice FADA nacional es de 59,2%, Córdoba registra un 58,7%, Buenos Aires 60,7%, Santa Fe 58,4%, La Pampa 58,7%, Entre Ríos 62,3% y San Luis 57,1%.

Para esas mediciones se conjugan los rindes, los impuestos provinciales y locales y los fletes. También se tiene en cuenta cuánto de cada cultivo se produce en relación al territorio cultivado de la provincia. “Por ejemplo, en el caso de San Luis, que tiene el índice más bajo, se debe a que se produce una mayor cantidad de maíz, que es el cultivo con menos participación del Estado, no a una menor presión fiscal en sí”, explicó Miazzo.

En todas las provincias analizadas se paga impuesto inmobiliario rural e impuesto a los sellos para la compraventa de granos. En Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis se pagan Ingresos Brutos. La alícuota es del 1% en los casos de Buenos Aires y San Luis, 0,75% en Entre Ríos y 0,5% en La Pampa. En Córdoba y Santa Fe la actividad está exenta.

Buenos Aires y Santa Fe tienen tasas municipales; La Pampa tiene las guías cerealeras.

Córdoba, San Luis y Entre Ríos no tienen imposiciones a nivel local. San Luis y La Pampa tienen impuestos al estilo de aduanas internas.

CEPO CAMBIARIO, TIPO DE CAMBIO Y COSTOS.

FADA también analiza el cepo cambiario en el entendido de que es un factor que “limita la pérdida de dólares de las reservas, pero también inhibe cualquier oportunidad de ingreso de dólares”, dijo Miazzo.

Respecto al tipo de cambio y costos, en los últimos 12 meses, el incremento nominal del tipo de cambio oficial fue del 36%. En los últimos 3 meses, se incrementó un 7,9%. “Que el tipo de cambio nominal no se atrase respecto a la inflación es importante en actividades exportadoras para proteger la competitividad cambiaria, aunque en contextos de brecha cambiaria cercana al 100% estos análisis de tipo de cambio real multilateral pierden vigencia”, analizó Miazzo.

Si se analiza la estructura de costos según la moneda en la que se presentan, se ve que un 54% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados. Si consideramos en ese esquema al costo de la tierra, ese número asciende al 68%. En el caso del maíz los costos dolarizados son el 59%, si tenemos en cuenta ahí la tierra, llega al 67%.

Se destaca también que hay costos en pesos que guardan relación con el dólar: por la transmisión de la devaluación a los precios y porque muchos componentes pesificados están ligados al precio del dólar. Es el caso del combustible, la labores, el valor de los camiones y maquinaria, todos insumos que varían en relación al tipo de cambio. En el último año, el valor del gasoil evolucionó por debajo de la inflación y el dólar, lo que ha colaborado a mantener con actualizaciones bajas los costos de flete y labores.

En los costos se analizan también dos puntos importantes. El primero, los gastos de fobbing (movimientos de mercadería en puerto) que representan entre el 10% y el 13%; el segundo los fletes, donde se puede ver cómo se incrementa el costo a medida que se aleja de los puertos. En el caso del maíz, el flete representa el 17% de los costos en Buenos Aires, en Córdoba el 17%, en San Luis el 19%, en La Pampa el 16% y en Entre Ríos el 13%. En Santa Fe, como el grueso de la producción se encuentra relativamente cerca de los puertos, representa el 11%.

Entre fobbing y flete suman entre el 23% y el 30% de los costos de una hectárea de maíz, sin considerar el costo de la tierra. Si se le suma la comercialización, los tres ítems suman entre el 30% y el 37%.

Informe completo en la web de FADA www.fundacionfada.org

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